Ha llegado la babysitter que la agencia me envío, voy a abrir la puerta encontrando a esta preciosa joven con ropa de lycra donde enseguida pude notar como la tanga naranja traslucía por la apretada minifalda. Pero soy un caballero y me mantengo alejado, tan solo le pido que retire la pizza del horno y la dejo. Será al regresar que noto como se ha manchado la camiseta y le ofrezco una de mi señora que tiene la misma talla. Si, lo hice, cuando iba a dejarla sola regresé pues había dejado la puerta entre abierta, sus tetas me columpiaron la verga hacia arriba, para peor ella me ve, pero para mejor, ella se muestra interesada en que la desvista. Joder, me planta un beso y no resisto sujetarle el culo para llevarla a la cama. Luego de babosear desde los papos al delicioso culo la puse en cuatro para enloquecer con sus gritos placenteros pensando constantemente en no correrme dentro para hacerlo sobre su cara.
