Pelearse con el novio no la deja concentrarse, confesarle al profesor la lleva a un polvo en la escuela. El maestro Chad Alva aceptó ayudarla en una clase individual para que entienda los ejercicios de ciencia, sin embargo no está conforme pues Aubrey parece no estar interesada, por lo que dará por concluida la clase presto a retirarse. Es allí cuando esa rubia le cuenta lo sucedido y que no puede dejar de pensar en pollas, la urgencias por coger con alguien abruma todos sus pensamientos. Claro que la descarada pone esa cara de zorra tan fácil de identificar que en poco mas está arrodillada babeando verga llevándola a una rigidez absoluta. Solo la minifalda le quedará tapando el cuerpo, sentada de reversa deja ver que se depila completa, saltando goza intentando despojarse del impúdico deseo que los llevará a probar en varias posiciones llegando a hacerlo arriba del escritorio donde la explosión lanzará chorros sobre el rostro de la ahora relajada alumna.
