Cuando encuentra que la otra profesora está aferrada en mamada no quiere quedarse fuera y juntas lo escurren. La sala de descanso se torna aburrida, pero por suerte está Valentina para dar un poco de entretenimiento a la espera, subirá sobre el escritorio donde abre piernas haciendo que la minifalda suba para que pueda verle la concha por la falta de ropa interior. Seguido irá directo al pantalón jugando con la lengua y mirando como toda una guarra reclamando su derecho a hacerle una refrescante mamada. Claro que no será negada a la candente morocha que se lanza como una genia en baboseada fenomenal. El palo duele de lo duro cuando la puerta se abre, ha llegado Lina que se queja pero rápidamente es invitada a sumarse con el objetivo de obtener una corrida en la boca.
