Un vuelo entretenido para Keiran que encuentra a la azafata con la concha caliente aceptando ayuda para calmarse. Mientras los pasajeros descansan a la espera del aperitivo esta guarra rubia siente la necesidad de hacerse unos masajes entre las piernas sin imaginar que este caballero la descubriría en acción. Allí tiene dos opciones, sentarse a su lado y ofrecer su desinteresado servicio o ir a dormir. Como una estaca se quedó a su lado y en poco mas que un abrir y cerrar de ojos está con esta candente rubia concentrada en lujuriosa mamada a 6000 pies de altitud. Enroscado el uniforme en la cintura se acomodó sobre el gentil pasajero para acomodarse la verga en su pelada vagina. Es tal la calentura que ni miden en gemidos, simplemente van buscando posiciones mas cómodas pasando a estar de parados y luego recostada en la butaca a la espera que suelte todo en su boca.
